sábado, 27 de septiembre de 2014

Epilogo

Paula, date prisa! ¡Los de la mudanza están aquí!
Ella se quejó en voz baja y miró una vez más a las habitaciones vacías de su condominio, asegurándose de que no se había dejado nada. Mudarse a una mansión no era fácil. Infiernos, ya habían peleado por la colocación de las cosas y los arreglos de las habitaciones. Se lamió los labios cuando pensó en todas las maneras encantadoras en que ellos habían hecho el amor, también. Muchas de las habitaciones habían sido bautizadas.
Afortunadamente, había muchas más por seguir.
―¡Ya voy! ―gritó ella.
Con una última mirada al colchón desnudo aún tendido sobre su cama, ella se detuvo mientras un recuerdo tomó posesión. Paula se acercó a la cama y metió la mano debajo del colchón.
La lista.
El hechizo de amor.
Ella miró el diario de papel blanco y lo desplegó para mirar su lista. Gracias a Dios, Pedro no lo había visto; habría muerto de humillación. Sacudiendo la cabeza ante lo ridículo de sus acciones, echó un vistazo a la lista de detalles que le había solicitado a la Madre Tierra que le proporcionara en su marido. Las cualidades desdibujadas juntas mientras su mirada se deslizaba sobre el papel.

Un hombre con un sentido de la lealtad.
Un hombre con un sentido de familia.
Un hombre que es un buen amante.
Un hombre que puede ser mi amigo.
Un hombre que me puede desafiar.
Un hombre al que puedo confesar mis secretos.
Un hombre en quien pueda confiar.
Un hombre con confianza.
Un hombre con un corazón abierto.
Un hombre que luche por mí.
Un hombre que puede amarme tal y como soy.

Paula contuvo el aliento. Releyó la lista, una extraña sensación de presentimiento pasando sobre ella. Borracha, con las defensas abajo y solitaria; las cualidades en esta lista nunca se habrían formado en su mente racional. No, cada elemento gritaba por alguien que pudiera completarla.
Pedro. Madre Tierra le había enviado a Pedro Alfonso.
El anillo de diamante disparó destellos helados de luz mientras ella doblaba cuidadosamente el diario y lo arrugaba en su mano. Ridículo. Se estaba volviendo asustadiza. No había tal cosa como Madre Tierra. El hombre perfecto y los hechizos de amor no existían.
¿Cierto?
Con cautela, decidió tirar el libro de hechizos. ¿Dónde había puesto ese libro morado?

Carina.


Cuando habían regresado a casa desde la línea de la costa la noche de su reconciliación, Paula se sorprendió al descubrir a Carina en la puerta de Pedro. La mejor parte era la enorme bola de pelo negro que ella sostenía contra su pecho.
Tan pronto como Dante encontró a Paula, saltó de los brazos de Carina y fue hacia los de ella como si perteneciera allí. Carina confesó que una vez que le había dicho a Dante que quería llevarlo a ver a Pedro, se dirigió directo hacia el porta gatos como si entendiera. Y tal vez lo hacía.
Con su familia completa, Paula se dio cuenta de lo que significaba pertenecer completamente a otros y juró que nunca lo olvidaría. Sin embargo, a ella no le gustaba la idea de su nueva hermana aferrándose a un libro de hechizos que realmente podía funcionar.
Se mordió el labio inferior y se preguntó si debía decir algo.
No, ¿cuáles eran las probabilidades? Era una cosita tonta y Carina probablemente lo leería, conseguiría reír y lo tiraría a la basura.
Paula negó con la cabeza y salió de la habitación y de su antigua vida detrás de ella.

ESTE ES EL FINAL DE LA SEGUNDA PARTE... =) SE VIENE LA TERCERA PARTE DONDE CAMBIAN LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES...

PAULA DE LA SEGUNDA PARTE: MAGGUIE 

PEDRO DE LA SEGUNDA PARTE: MICHAEL 

AHORA CARINA ES PAULA

AHORA MAX ES PEDRO

SE ENTENDIÓ? JAJA


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